David Abrahamsen - La Mente Asesina

David Abrahamsen - La Mente Asesina

En este libro leí lo siguiente: Mi experiencia como psicoanalista me ha convencido de la mucha frecuencia con que la persona muerta representa un papel inconsciente en su propia muerte. O sea: generalmente pensamos que la escena del crimen es suficientemente clara, hay uno que murió y uno que sobrevive y mató al que murió, por lo tanto, el que sobrevivió es el culpable de la muerte del otro. Tiene bastante lógica, y la idea de este psicoanalista no es desconocer los hechos, sino aportar un dato más, una mirada que indague la escena previa al asesinato. Su experiencia es que en muchos casos el asesinado tiene también responsabilidad en su propia muerte, ¿cómo? Provocando al asesino. Buscándose a uno que sabe bestial y sacándolo de quicio, llevándolo a cumplir con el rol de asesino. Esto por supuesto nos lleva a la idea previa de que hay que aceptar que uno pueda querer morir, que es extraña para los sujetos más o menos sanos, pero no tan extraña para algunos que incluso pueden llegar a cometer suicidio. Si hay quienes se suicidan, ¿por qué no pensar que hay también algunos que eligen suicidarse a manos de otro? Dice el autor del libro: Por mucho tiempo he tratado de que se investigue en cada caso cual, si alguna, fue la relación entre el matador y su víctima, a fin de valorar con mayor precisión el papel que cada uno de ellos representó en los sucesos que condujeron al acto final del homicidio. Lo interesante, y raro, es tratar de entender qué rol actuó el asesinado en su propia muerte. En muchos casos es correcto decir que fue sólo víctima. Pero hay otros casos en donde actuó otro papel, y fue tan responsable (no creo que pueda decirse “más”) como el asesino. Recuerda al caso de las mujeres golpeadas. No a las golpeadas una vez, sino a las que viven con un hombre golpeador y en vez de denunciarlo lo protegen. Actúan un rol activo en su papel de víctima. De lo que se trata es de poner en cuestión el rol de la víctima, de observar más allá de lo visible en primera instancia y captar mejor el entramado de las complejidades humanas. Y para terminar un breve texto de un psicólogo llamado Sheldon Kopp que encontré en Internet sobre las víctimas: La víctima es mucho más peligrosa que el poderoso y su carga de responsabilidad. Cuidado con el juego desesperante de la víctima crónica. Algunas personas huyen de sus propias responsabilidades (porque tendrían si no que cuidarse a sí mismas) mostrándose desamparadas y débiles con la intención de invitar a otros a cuidar de ellas. Si la otra persona no responde entonces es acusada de ser insensible y cruel. Pero si toman el arrogante rol del cuidador, entonces el desamparado pronto lo despreciará como siendo tonto y débil, y lo que ofrece le será devuelto como algo no lo suficientemente bueno. En el largo plazo es el ayudador quien llegará a sentirse desamparado. Finalmente la víctima está en la posición de poder, pese a que no ha ganado nada sino la degradante imposición de su voluntar jugando a través de su debilidad.


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