Alfred Adler

Alfred Adler


adler
Adler, Alfred. (1870-1937) Médico austriaco. En las primeras décadas del siglo pasado originó las ideas que han sido incorporadas en la teoría contemporánea de la psicología y la psicopatología.

En 1895 adquirió su grado de Doctor en la Universidad de Viena; en 1898, a la edad de 28 años, escribió su primer libro. En 1902, siendo uno de los pocos que reaccionó favorablemente al libro sobre la interpretación de los sueños de Freud, recibió postales por parte del padre del psicoanálisis sugiriéndole que se uniera al círculo que se reunía semanalmente en su casa para discutir nuevos aspectos de la psicopatología.


En ese tiempo, Adler había comenzado a coleccionar material de pacientes con discapacidades físicas, estudiando sus reacciones orgánicas y psicológicas. Cinco años después, en 1907, publicó su libro sobre la inferioridad del órgano y su compensación.

Desde entonces, los puntos de vista de Freud y Adler se bifurcaron. Luego de grandes discrepancias, dejó el círculo de Freud en 1911 junto con otros nueve miembros del grupo y formaron su propia escuela.

Después de este incidente Freud y Adler nunca más se volvieron a ver. En 1912, Adler publicó un libro titulado El carácter neurótico, en el cual desarrolló sus conceptos básicos. Llamó a su sistema psicológico Psicología individual, término que a veces es mal entendido, creado luego de separarse de la escuela psicoanalítica ortodoxa. Su siguiente libro fue Comprendiendo la naturaleza humana. En 1932 obtuvo la primera silla de Profesor Visitante de Psicología Médica en la facultad de medicina en Long Island. Alfred Adler postuló una única “pulsión” o fuerza motivacional detrás de todos los comportamientos y experiencias. Con el tiempo, su teoría se fue transformando en una más madura, pasando a llamarse a este instinto, afán de perfeccionismo. Constituye ese deseo de desarrollar al máximo nuestros potenciales con el fin de llegar cada vez más a nuestro ideal. Planteó también que las personas son impulsadas hacia sus metas, sus propósitos, sus ideales, lo que denominó teleología.

El atraer cosas del pasado hacia el futuro tiene ciertos efectos dramáticos. Dado que el futuro todavía no ha llegado, un acercamiento teleológico de la motivación supone escindir la necesidad de las cosas; habló del finalismo ficticio, tendencia que se manifiesta cuando los individuos viven con la creencia que el mundo estará aquí mañana, como si se conociera en su totalidad lo que es malo y bueno, como si todo lo que se ve fuera realmente así, y así sucesivamente (la ficción descansa en el futuro, y al mismo tiempo, influye nuestro comportamiento en el presente); afirmó que las personas siempre están siendo “empujadas” a desarrollar una vida plena, a lograr una perfección absoluta, sin embargo, algunas de ellas, las “fallidas”, terminan terriblemente insatisfechas, imperfectas y muy lejos de la auto-actualización porque están muy interesadas en sí mismas, sobresaturadas por su inferioridad. Propuso la existencia de la inferioridad del órgano (todas las personas tienen partes débiles y fuertes con respecto a la anatomía o la fisiología), la compensación (de alguna manera las personas se sobreponen a sus deficiencias), las inferioridades psicológicas, la inferioridad natural de los niños (una forma bastante más general de inferioridad) y del complejo de inferioridad (que surge si la persona se siente abrumada por las fuerzas de la inferioridad, ya sean fijadas en su cuerpo, o a través de la sensación de estar en minusvalía con respecto a otros), entre otros planteamientos teóricos.

Entre sus libros se destacan: Understanding Human Nature, Problems of Neurosis, The Practice and Theory of Individual Psychology y Social Interest: A Challenge to Mankind.
Share This
Designed By SuperNoticias